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viernes, 29 de marzo de 2013

Elaborar cremas !!!

Elaboración de una crema

Crema para pieles secas 
Antes de empezar a realizar nuestra crema, hay que pensar qué queremos hacer. ¿Una crema facial, una hidratante corporal, una crema de manos, ungüento, linimento...?
Bien, ya lo tenemos claro. Ahora, hay que saber para qué tipo de piel va dirigida ¿Grasa, mixta, seca? En cuanto lo sepamos, elegiremos las distintas fases —acuosa, oleosa, tercera fase— que más nos convengan para esa piel.
Ahora pasaremos a la textura. ¿Qué buscamos, una textura bien compacta o una leche fluida y ligera? Elegiremos entonces el emulgente a utilizar y en qué proporción, al igual que los co-emulsionantes, si se desea (consultar al proveedor dosis, tipo de crema, etc).
Bien, ahora que lo tenemos claro y sabemos qué queremos hacer, pasemos a la elaboración: Prepararemos todos nuestros ingredientes, para tenerlos a mano, así como los utensilios a utilizar:
- recipientes resistentes al calor para fundir al baño maría,
- cazuelas con agua caliente para el baño maría, o bien microondas (hay que tener mucho cuidado y calentar en tandas de no más de 10-15 seg.
- un batidor pequeño —si hacemos poca cantidad— o una batidora de mano.
- una báscula de precisión hasta 0,1g, para pesar con exactitud nuestros ingredientes. En su defecto se pueden usar cucharas medidoras y/o jeringas (sin la aguja) para cantidades pequeñas de líquidos.
- un termómetro hasta 100ºC, si se tiene,
- un bol con agua fría y hielo, para finalizar la emulsión.

NOTA: la higiene es imprescindible. Procederemos a desinfectar todos los recipientes y utensilios que vamos a utilizar, bien hirviéndolos en agua, bien empapándolos en alcohol y dejándolos secar.
La superficie de trabajo debe estar perfectamente limpia y desinfectada.
Nos lavaremos las manos exhaustivamente.
Se aconseja llevar bata, para no manchar la ropa, y guantes de látex u otro material en caso de que nuestras manos puedan entrar en contacto con algún material irritante o dermocáustico (por ejemplo algún aceite esencial especialmente fuerte como el de canela o el de clavo).


Presentación de la crema de noche 

Hay dos formas de hacer cremas: en frío o en caliente.

1.- Método en caliente: es la forma más común de realizar las emulsiones y ungüentos.
Usaremos dos recipientes bien limpios y desinfectados: en uno pondremos nuestra fase acuosa, y en el otro la fase oleosa junto con la cera emulgente (si algún emulgente es soluble en agua, se pondrá a fundir junto con la fase acuosa, como por ejemplo la combinación VE/MF, en la que el VE debe fundirse con la fase oleosa, y el MF con la fase acuosa). Hecho esto, pondremos nuestros recipientes al baño maría, o en el microondas, hasta que alcancen una temperatura de unos 70ºC.
En caso de no disponer el termómetro, podemos utilizar este pequeño truco: la fase oleosa se calienta hasta que todas las ceras y mantecas estén fundidas, y la fase acuosa se calienta hasta que empiezan a surgir pequeñas burbujitas de aire que suben a la superficie.
Una vez que tenemos nuestras fases calentadas, se pasa el contenido de una a la otra, según el tipo de emulsión, es decir, si es una emulsión O/W, el aceite se vierte sobre el agua, si es W/O, se procede a la inversa, y comenzamos a batir enérgicamente durante un rato. Cuando vemos que las fases se están mezclando bien y se forma un color blanco lechoso, pasamos la emulsión a un baño maría frío y seguimos batiendo enérgicamente. El frío ayudará a estabilizar la emulsión y a que tome cuerpo.
Cuando la crema se ha enfriado, pasamos a añadir los aditivos, la tercera fase de la emulsión: los activos, extractos, aa.ee. y el conservante (recordemos que en una emulsión con fase acuosa es imprescindible). En un ungüento, sustituiremos el conservante por un antioxidante (generalmente vitamina E), y batimos tras añadir cada ingrediente, para que todo esté bien homogeneizado.
Y ya tenemos nuestra crema lista.
Es recomendable dejarla «reposar» 24h para que se estabilice.
En caso de desfase (separación de las fases de la crema): refundir todo al baño maría y volver a batir tal y como dice más arriba para homogeneizar.

2.- Método en frío: hay algunos emulgentes que pueden realizar emulsiones en frío, o bien calentando poco (unos 40ºC), así como las gomas xantana y guar, que dan texturas de gel. Este método se reserva para la realización de geles, o bien cremas en las que queremos añadir ingredientes delicados que podrían deteriorarse con el calor.

La elaboración es algo más compleja y se recomienda tener algo de experiencia en hacer emulsiones.


                                                         Fuente: Mendru.

Elaborar base de jabón de glicerina !!!

Elaboración de la base de jabón de glicerina

Base de jabón de glicerina de varios kilos

Voy a poner esa receta como punto de partida aunque luego he estado viendo, el libros fundamentalmente, otras posibilidades.

Nociones teóricas

Sin poder ahondar mucho en el tema voy a intentar explicar el principio de la transparencia.

En condiciones normales el jabón suele cristalizar de forma amorfa, es decir, desordenadamente. Es la disposición de este tipo de cristales la que proporciona opacidad al jabón. Hay otras formas de cristalización que dan un resultado transparente y esas son las que nos interesan.

Hay ingredientes que favorecen este tipo de cristalización. Principalmente los alcoholes. Por su precio, se dejó de utilizar el alcohol en beneficio de la glicerina que a los jaboneros de la época les salía más barata. De ahí viene la denominación de jabón de glicerina.

También hay que tener en cuenta los ingredientes de carga. Se denomina carga a aquellos elementos que sirven para dar mayor rendimiento al aceite y esto quiere decir que con la misma cantidad de aceite salga mayor cantidad de jabón. Algunos elementos de carga, como el almidón, el talco, la arcilla, etc., producen también opacidad pero algunos como el azúcar o la sosa pesada (carbonato sódico hidratado) no solo no producen opacidad sino que favorecen la transparencia.

Teniendo esto en cuenta se comprenderá mejor para qué sirven los ingredientes de la fórmula que decía de que se parte.

La realización de este jabón requiere un poco más de experiencia por parte de quien lo hace. Por ello es conveniente haberse iniciado antes en la elaboración de jabón en frío y en el proceso en caliente. Además el uso de disolventes (como el alcohol) entraña peligros adicionales. No es recomendable la elaboración de este jabón por parte de menores y por supuesto no me hago responsable del mal uso que le deis a esta información. En cualquier caso dadle siempre un repasito a las normas básicas de seguridad.

Elaboración de la base de jabón de glicerina

Base de jabón de glicerina cortada en barras



La receta de partida es la siguiente (vamos a elaborar 1 kg):

Aceite de coco …… 20% (200gr)
Aceite de ricino …… 10% (100gr)
Ácido esteárico …… 10% (100gr)

Sosa cáustica … 5%(50gr)
diluida en Agua …………… 10% (100gr)
Azúcar ………… 20% (200gr)
diluida en Agua ………… 10% (100gr)

Alcohol 96º ……… 15% (150gr)

El jabón de coco proporciona la espuma, el de ricino mejora la transparencia y el ácido esteárico proporciona dureza (en este caso es fundamental para que tenga consistencia). El azúcar proporciona transparencia y consistencia y el alcohol transparencia.

El proceso es en caliente, mezclando los aceites previamente derretidos, con la lejía previamente mezclada. Por las características del ácido esteárico, la saponificación es inmediata. La masa solidifica mucho de golpe pero no hay que desesperar y remover hasta que sea homogénea y semilíquida. La olla conviene que tenga una altura suficiente para prevenir la posible subida de la masa que puede llegar a hervir por la velocidad del proceso de saponificación del esteárico.

Una vez que todo está bien homogéneo se mete en el horno (entre 80 y 90ºC) durante 2 horas para conseguir la saponificación total de las grasas. Ésta se verificará mediante la prueba de pH, bien con fenolftaleina, con tiras o con la lengua. Cuando esté completada la saponificación se añadirá a una temperatura de 60ºC el jarabe previamente realizado con el azúcar y el agua hasta su completa homogenización lo que da al jabón un aspecto y consistencia más plásticos. Por último hay que añadir (evitando los vapores y lejos de cualquier llama) poco a poco el alcohol. Esto hace que la masa se vuelva completamente transparente y muy, muy líquida. Casi como agua, que nadie se preocupe. Yo a veces uso la batidora a velocidad muy lenta para completar la mezcla.

El resultado hay que colarlo por los posibles restos de jabón no disuelto y verterlo en un molde a ser posible que se pueda tapar dejándolo reposar hasta que se enfríe completamente.

Ya debe de estar realizada nuestra base de glicerina. Puede suceder que quede una capa superior de espuma que no tiene mayor relevancia al retirarla y puede que parte del aceite no saponificado quede también en esa capa superior. Por eso es tan importante hacer la prueba del pH. En ese caso hay que compensar el exceso de sosa cuando se refunda la base.

Las variaciones que ofrece la receta son infinitas, como no. Pero hay que destacar la existencia del Propilenglicol y Dipropilenglicol como disolventes a sustituir parte de alcohol o la glicerina y el sorbitol que también produce más transparencia. También la sal en cantidad muy moderada produce más dureza lo que permite la utilización de otros aceites.

Jabón "de las abuelas" !!!

Jabón de Castilla.


Blanquísimo jabón de aceite reciclado

Cada año son miles de litros de aceite residual de cocina los que pasan a contaminar nuestros ríos y campos por ser un producto poco biodegradable. O en el mejor de los casos suponen un gran consumo energético en las plantas de depuración. Con unos pasos sencillos es muy fácil convertir ese residuo en un producto no solamente útil y económico sino mucho más fácil de degradar. Uno de los factores de deterioro del aceite de cocina es la liberación de ciertos ácidos grasos y otras sustancias que producen mal olor. Al saponificar estas sustancias pasan a convertirse en jabón reduciendo significativamente el mal olor e incluso el color. Se trata de un jabón para lavar los cacharros, los suelos o incluso la ropa, por eso nos podemos permitir un ligero exceso de sosa para garantizar la completa saponificación de las grasas. Así usamos el valor de saponificación 140 para el aceite de oliva. Si en él se han frito grasas animales algunas de ellas se quedan en el aceite por lo que el valor se puede subir hasta 150.

Esto significa que por cada kilo de aceite de oliva vamos a añadir de 140 a 150 gramos de sosa para convertirlo en jabón. Podemos añadir también sal, no más de un 1% del peso total, diluida en agua para conseguir un jabón un poco más blanco.

Así para realizar el jabón necesitamos 1 kg de aceite usado, 800gr de agua (sí, he dicho gramos), 12 gr de sal y 145 gr de sosa cáustica. Filtramos bien el aceite usado y mientras diluimos la sosa en 700 gr de agua mezclándola bien. En los otros 100 gr de agua diluimos los 12 gr de sal. Ahora unimos el aceite con la lejía producida con la sosa y el agua. Mezclamos con la batidora hasta que lleguemos al punto de traza y en ese punto añadimos la solución salina hasta homogeneizar. Ya solo nos queda verter en un molde y cuando solidifique, al día siguiente, lo cortamos en tacos para dejarlo secar.

Fuente: Mendru.

El Jabón: un vídeo que me encanta !!!