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lunes, 29 de abril de 2013

Gracias Electricbubbles !!!



lunes, 29 de abril de 2013

En-Jabon-ARTE: Jabones Artesanos


Detrás de En-Jabon-Arte encontramos a Mari Jose de Móstoles, Madrid, que hace Jabones totalmente Artesanos, Naturales y super Originales, realmente es todo un arte.


Lo que empezó siendo un hobby ha acabado siendo un pequeño negocio desde hace 1 año y medio ya que a la gente le gustaba mucho sus productos. Le gusta crear cosas nuevas, sobretodo jabones con forma de postres ya que le encanta la repostería y la cocina en general. 



Lo más importante de estos curiosos jabones es que son ¡¡NATURALES!! ¿no es eso fantástico? Todo lo que compramos tiene mil sustancias nocivas para la piel, estos jabones, en cambio, son saludables y además super bonitos, una combinación perfecta, ¿verdad?


Os invito que paseis por su blog y su facebook.



¿Y tú con cual te quedas?

viernes, 29 de marzo de 2013

Jabón "de las abuelas" !!!

Jabón de Castilla.


Blanquísimo jabón de aceite reciclado

Cada año son miles de litros de aceite residual de cocina los que pasan a contaminar nuestros ríos y campos por ser un producto poco biodegradable. O en el mejor de los casos suponen un gran consumo energético en las plantas de depuración. Con unos pasos sencillos es muy fácil convertir ese residuo en un producto no solamente útil y económico sino mucho más fácil de degradar. Uno de los factores de deterioro del aceite de cocina es la liberación de ciertos ácidos grasos y otras sustancias que producen mal olor. Al saponificar estas sustancias pasan a convertirse en jabón reduciendo significativamente el mal olor e incluso el color. Se trata de un jabón para lavar los cacharros, los suelos o incluso la ropa, por eso nos podemos permitir un ligero exceso de sosa para garantizar la completa saponificación de las grasas. Así usamos el valor de saponificación 140 para el aceite de oliva. Si en él se han frito grasas animales algunas de ellas se quedan en el aceite por lo que el valor se puede subir hasta 150.

Esto significa que por cada kilo de aceite de oliva vamos a añadir de 140 a 150 gramos de sosa para convertirlo en jabón. Podemos añadir también sal, no más de un 1% del peso total, diluida en agua para conseguir un jabón un poco más blanco.

Así para realizar el jabón necesitamos 1 kg de aceite usado, 800gr de agua (sí, he dicho gramos), 12 gr de sal y 145 gr de sosa cáustica. Filtramos bien el aceite usado y mientras diluimos la sosa en 700 gr de agua mezclándola bien. En los otros 100 gr de agua diluimos los 12 gr de sal. Ahora unimos el aceite con la lejía producida con la sosa y el agua. Mezclamos con la batidora hasta que lleguemos al punto de traza y en ese punto añadimos la solución salina hasta homogeneizar. Ya solo nos queda verter en un molde y cuando solidifique, al día siguiente, lo cortamos en tacos para dejarlo secar.

Fuente: Mendru.

Jabones refundidos !!!

Jabones refundidos

Tres jabones refundidos

Reutilización de los restos y recortes

Para la mayoría de los casos de error, la mejor solución suele ser el refundido. Si se nos ha olvidado poner un ingrediente o el aroma, si hemos calculado mal algo o si simplemente el jabón ha resultado feo, el refundido puede ser una buena solución. También se puede elaborar una base expresamente para fundirla. Una vez dominada la técnica puede dar unos resultados estupendos que además suelen economizar en aroma y colorante.

Se trata de trocear de la manera más pequeña posible, o incluso rallar, el jabón que queremos "arreglar" y calentarlo hasta conseguir que se funda en una mezcla homogénea a la que podamos añadir lo que le falta.

Algunos ingredientes como el carbonato sódico o el Sodio Lactato pueden favorecer el fundido del jabón. Otros ingredientes como la glicerina o el propilenglicol pueden servir para homogeneizar el fluido y darle una textura más lisa, similar al acabado de los jabones de glicerina. Generalmente siempre hay que añadir agua para favorecer el contacto con el calor y el fundido. Lo podemos refundir al baño maría, en el microondas o incluso a fuego directo. En este último caso hay que tener cuidado para que el jabón no se queme.

Vamos a ver como lo haríamos:
Supongamos que tenemos medio kilo de jabón. Lo rallamos o troceamos en pedazos pequeños y le añadimos 50 gr de agua destilada. Si queremos que el resultado sea más fluido y manejable diluimos previamente en el agua media cucharadita de carbonato sódico y si no tenemos podemos poner un cuarto de cucharadita de sal común. En ese segundo caso, la sal mermará un poco la capacidad espumante del jabón al contrario que el carbonato. Además hay que tener mucho cuidad con la sal porque un exceso corta el jabón y puede afear el resultado o hacer un jabón friable. Siempre mejor poca que mucha.

Esto lo ponemos al baño maría y lo removemos poco a poco hasta conseguir la mezcla homogénea. Al baño maría es más lento pero conseguimos que se formen menos burbujas y por tanto, una textura mejor. Cuando esté totalmente fundido, podemos añadir lo que nos falte si es el caso, o el aroma deseado y verterlo en un molde. También podemos fraccionarlo en dos partes y colorear una para hacer una mezcla de colores.

Si lo pusiéramos al fuego directo habría que poner un poco más de agua (25 gr más).

Una vez frío lo podemos cortar si es el caso y si no, lo podemos usar directamente, siempre que no pique, claro. En función de lo seco que estuviera el jabón de partida será necesario dejarlo secar unos días para que pierda el exceso de agua.


                                                               Fuente Mendru.

Elaborar jabones de aceite por el proceso en frío !!!

Elaboración de jabones por el proceso en frío !!!

Jabones de arcilla sobre paño de cocina
Se denomina así a la elaboración de jabón sin fuente calorífica externa. Se parte de unas grasas a una temperatura baja y éstas, debido a la reacción de la saponificación, experimentan un aumento de temperatura que puede llevar al jabón a la fase de gelificación. Este procedimiento lo utilizaremos para elaborar jabones duros de hidróxido sódico o sosa cáustica.
Antes que nada debemos dar un repaso a las medidas de seguridad.

Para realizar un jabón mediante el proceso en frío lo primero que tenemos que preparar es la lejía. Esta se obtiene mediante la mezcla de agua y sosa. Pesamos cuidadosamente la sosa en un recipiente y el agua en otro y añadimos el primero poco a poco sobre el segundo, removiendo lentamente con cuidado de no salpicar.

El agua alcanzará gran temperatura en cuestión de segundos. Es por esto importante que la temperatura de partida del agua sea baja ya que si está caliente puede llegar a hervir y salpicar la lejía. Incluso, si queremos que no suba mucho la temperatura, podemos congelar en cubitos previamente el agua. Una vez mezclados, la lejía tiene un aspecto blanquecino un poco turbio. La dejamos reposar hasta que se vuelva totalmente transparente.

Mientras, podemos ir derritiendo los aceites duros en una olla al fuego o en un recipiente de vidrio en el microondas. Una vez derretidos los mezclamos poco a poco y removiendo con los aceites blandos, para que la baja temperatura de estos últimos no haga solidificar a los primeros. Si hay algún aceite especialmente delicado debemos reservarlo y no mezclarlo aun con el resto de las grasas. Una vez bien mezclados los aceites y considerando que tanto estos como la lejía no deben de estar a más de 40ºC, mezclamos poco a poco ambos añadiendo la lejía sobre los aceites mientras removemos suavemente. Cuando lo hemos mezclado todo, batimos la mezcla con la batidora de mano a velocidad muy lenta. Antes de accionar la batidora tenemos que sumergirla bien en la masa y asegurarnos de que no va a salpicar. Batimos hasta que queden todos los ingredientes bien emulsionados, en varias ocasiones hasta que alcancemos el punto de traza. Esto tardará más o menos dependiendo de los ingredientes. En este momento sacamos la batidora y añadimos el aceite que habíamos reservado, incorporándolo a la masa mientras mezclamos con la espátula o cuchara. Del mismo modo añadimos los aceites esenciales.

Una vez que todo esté bien mezclado y la masa resulte completamente homogénea la vertemos en los moldes. Si queremos que el jabón gelifique aislamos el molde tapándolo con mantas o toallas.

Entre las 24 y 48 horas siguientes el jabón solidificará. Una vez que estemos seguros de que no se deforma al tocarlo procedemos a su desmoldado y, si es el caso, a su corte.
Ya solo hay que dejarlo curar de 4 a 6 semanas antes de usarlo y es aquí donde el jabonero se enfrenta a su impaciencia.


                                                          Fuente: Mendru.


Información !!!