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viernes, 29 de marzo de 2013

Jabón "de las abuelas" !!!

Jabón de Castilla.


Blanquísimo jabón de aceite reciclado

Cada año son miles de litros de aceite residual de cocina los que pasan a contaminar nuestros ríos y campos por ser un producto poco biodegradable. O en el mejor de los casos suponen un gran consumo energético en las plantas de depuración. Con unos pasos sencillos es muy fácil convertir ese residuo en un producto no solamente útil y económico sino mucho más fácil de degradar. Uno de los factores de deterioro del aceite de cocina es la liberación de ciertos ácidos grasos y otras sustancias que producen mal olor. Al saponificar estas sustancias pasan a convertirse en jabón reduciendo significativamente el mal olor e incluso el color. Se trata de un jabón para lavar los cacharros, los suelos o incluso la ropa, por eso nos podemos permitir un ligero exceso de sosa para garantizar la completa saponificación de las grasas. Así usamos el valor de saponificación 140 para el aceite de oliva. Si en él se han frito grasas animales algunas de ellas se quedan en el aceite por lo que el valor se puede subir hasta 150.

Esto significa que por cada kilo de aceite de oliva vamos a añadir de 140 a 150 gramos de sosa para convertirlo en jabón. Podemos añadir también sal, no más de un 1% del peso total, diluida en agua para conseguir un jabón un poco más blanco.

Así para realizar el jabón necesitamos 1 kg de aceite usado, 800gr de agua (sí, he dicho gramos), 12 gr de sal y 145 gr de sosa cáustica. Filtramos bien el aceite usado y mientras diluimos la sosa en 700 gr de agua mezclándola bien. En los otros 100 gr de agua diluimos los 12 gr de sal. Ahora unimos el aceite con la lejía producida con la sosa y el agua. Mezclamos con la batidora hasta que lleguemos al punto de traza y en ese punto añadimos la solución salina hasta homogeneizar. Ya solo nos queda verter en un molde y cuando solidifique, al día siguiente, lo cortamos en tacos para dejarlo secar.

Fuente: Mendru.

Jabones refundidos !!!

Jabones refundidos

Tres jabones refundidos

Reutilización de los restos y recortes

Para la mayoría de los casos de error, la mejor solución suele ser el refundido. Si se nos ha olvidado poner un ingrediente o el aroma, si hemos calculado mal algo o si simplemente el jabón ha resultado feo, el refundido puede ser una buena solución. También se puede elaborar una base expresamente para fundirla. Una vez dominada la técnica puede dar unos resultados estupendos que además suelen economizar en aroma y colorante.

Se trata de trocear de la manera más pequeña posible, o incluso rallar, el jabón que queremos "arreglar" y calentarlo hasta conseguir que se funda en una mezcla homogénea a la que podamos añadir lo que le falta.

Algunos ingredientes como el carbonato sódico o el Sodio Lactato pueden favorecer el fundido del jabón. Otros ingredientes como la glicerina o el propilenglicol pueden servir para homogeneizar el fluido y darle una textura más lisa, similar al acabado de los jabones de glicerina. Generalmente siempre hay que añadir agua para favorecer el contacto con el calor y el fundido. Lo podemos refundir al baño maría, en el microondas o incluso a fuego directo. En este último caso hay que tener cuidado para que el jabón no se queme.

Vamos a ver como lo haríamos:
Supongamos que tenemos medio kilo de jabón. Lo rallamos o troceamos en pedazos pequeños y le añadimos 50 gr de agua destilada. Si queremos que el resultado sea más fluido y manejable diluimos previamente en el agua media cucharadita de carbonato sódico y si no tenemos podemos poner un cuarto de cucharadita de sal común. En ese segundo caso, la sal mermará un poco la capacidad espumante del jabón al contrario que el carbonato. Además hay que tener mucho cuidad con la sal porque un exceso corta el jabón y puede afear el resultado o hacer un jabón friable. Siempre mejor poca que mucha.

Esto lo ponemos al baño maría y lo removemos poco a poco hasta conseguir la mezcla homogénea. Al baño maría es más lento pero conseguimos que se formen menos burbujas y por tanto, una textura mejor. Cuando esté totalmente fundido, podemos añadir lo que nos falte si es el caso, o el aroma deseado y verterlo en un molde. También podemos fraccionarlo en dos partes y colorear una para hacer una mezcla de colores.

Si lo pusiéramos al fuego directo habría que poner un poco más de agua (25 gr más).

Una vez frío lo podemos cortar si es el caso y si no, lo podemos usar directamente, siempre que no pique, claro. En función de lo seco que estuviera el jabón de partida será necesario dejarlo secar unos días para que pierda el exceso de agua.


                                                               Fuente Mendru.

Elaborar jabones de aceite por el proceso en caliente !!!

Elaboración de jabones mediante el proceso en caliente.

Jabón de karité elaborado en caliente 
Se denomina así al proceso de fabricación del jabón que implica una fuente de calor externa. Hay muchas formas de aplicar ese calor pero nos centraremos en el proceso en el horno. Hay que decir también que todo esto se puede hacer perfectamente con dos ollas, al baño maría.

Como ya dije una vez el jabón en caliente tiene dos ventajas principales: Una es que no hay que esperar (o hay que esperar muy poco) para poder usarlo y la otra es que una vez finalizado el proceso de saponificación, le podemos agregar colorantes, aromas y aditivos sin miedo a que se nos echen a perder.

Para empezar seguiremos al pie de la letra las indicaciones en el proceso en frío sólo que esta vez no le vamos a añadir las esencias ni lo vamos a vertir en el molde. En lugar de eso, una vez mezclados los aceites con la lejía, lo vamos a meter en el horno a una temperatura aproximada de 80ºC. Hay que asegurarse que el jabón esté bien "trazado" antes de meterlo en el horno.

De media a una hora aproximadamente veremos como el jabón gelifica. Esto es que se vuelve semilíquido y transparente. Cuando su aspecto sea completamente homogeneo y todo el jabón presente ese aspecto de gel, lo removemos bien y lo dejamos otro ratito en el horno.

Dependiendo de la cantidad de agua que le hayamos puesto, la masa será más o menos removible. Podemos usar algunos ingredientes para conseguir que la masa sea más fluida y por tanto más fácil de remover y de moldear. Entre estos ingredientes está el sodio lactato (hasta el 3% de las grasas) que aporta además dureza y suavidad al jabón. También se puede hacer una mezcla suave de sal y carbonato sódico o potásico a partes iguales en una cantidad máxima del 1% del peso total del jabón, diluido en 4 o 5 veces su peso en agua destilada. Así por ejemplo para un jabón de 2 kg se pondrían 10 gr de sal, 10 gr de carbonato sódico diluidos en 100 gr de agua destilada.

Después de unas dos horas en el horno podemos comprobar el pH del jabón y si nos sale un resultado aceptable damos por concluida su cochura.

Si habíamos decidido reservar un aceite más delicado para el sobreengrasado este es el momento de añadirlo. Si le vamos a poner colores, los cuales al no verse afectados directamente por la acción de la sosa resultarán más homogéneos y duraderos, se los ponemos justo antes de añadir los aromas. En este caso no tenemos que temer por el hecho de que las esencias vayan a "fraguar" el jabón de golpe porque al estar ya hecho no debe de cambiar su consistencia. También las esencias cunden más si no se ven sometidas a la acción de la sosa pero hay que tener cuidado porque si la masa está demasiado caliente se puede volatilizar gran parte de la esencia y por esto es lo último que debemos añadir antes de verter en el molde. Si el molde lo permite, incluso le podemos poner en él las esencias y mezclarlas ahí con el jabón.

Hay que evitar altas temperaturas en el horno que producirían burbujas en el jabón perjudicando su aspecto pero hay que mantener la temperatura lo suficientemente alta como para que el jabón esté fluido. Si está un poco frío y no se han añadido ingredientes fluidificantes el moldeado se puede volver una pesadilla.

Un problema que puede darse con determinada facilidad es que al no estar suficientemente trazado el jabón, se separe (se corte) al meterlo en el horno. En ese caso hay que sacarlo, añadir poco a poco agua fría, removiendo hasta que se vuelva a emulsionar. Ese exceso de agua habrá que cocerlo luego de más para que se evapore.



                                                              Fuente: Mendru.

Elaborar jabones de aceite por el proceso en frío !!!

Elaboración de jabones por el proceso en frío !!!

Jabones de arcilla sobre paño de cocina
Se denomina así a la elaboración de jabón sin fuente calorífica externa. Se parte de unas grasas a una temperatura baja y éstas, debido a la reacción de la saponificación, experimentan un aumento de temperatura que puede llevar al jabón a la fase de gelificación. Este procedimiento lo utilizaremos para elaborar jabones duros de hidróxido sódico o sosa cáustica.
Antes que nada debemos dar un repaso a las medidas de seguridad.

Para realizar un jabón mediante el proceso en frío lo primero que tenemos que preparar es la lejía. Esta se obtiene mediante la mezcla de agua y sosa. Pesamos cuidadosamente la sosa en un recipiente y el agua en otro y añadimos el primero poco a poco sobre el segundo, removiendo lentamente con cuidado de no salpicar.

El agua alcanzará gran temperatura en cuestión de segundos. Es por esto importante que la temperatura de partida del agua sea baja ya que si está caliente puede llegar a hervir y salpicar la lejía. Incluso, si queremos que no suba mucho la temperatura, podemos congelar en cubitos previamente el agua. Una vez mezclados, la lejía tiene un aspecto blanquecino un poco turbio. La dejamos reposar hasta que se vuelva totalmente transparente.

Mientras, podemos ir derritiendo los aceites duros en una olla al fuego o en un recipiente de vidrio en el microondas. Una vez derretidos los mezclamos poco a poco y removiendo con los aceites blandos, para que la baja temperatura de estos últimos no haga solidificar a los primeros. Si hay algún aceite especialmente delicado debemos reservarlo y no mezclarlo aun con el resto de las grasas. Una vez bien mezclados los aceites y considerando que tanto estos como la lejía no deben de estar a más de 40ºC, mezclamos poco a poco ambos añadiendo la lejía sobre los aceites mientras removemos suavemente. Cuando lo hemos mezclado todo, batimos la mezcla con la batidora de mano a velocidad muy lenta. Antes de accionar la batidora tenemos que sumergirla bien en la masa y asegurarnos de que no va a salpicar. Batimos hasta que queden todos los ingredientes bien emulsionados, en varias ocasiones hasta que alcancemos el punto de traza. Esto tardará más o menos dependiendo de los ingredientes. En este momento sacamos la batidora y añadimos el aceite que habíamos reservado, incorporándolo a la masa mientras mezclamos con la espátula o cuchara. Del mismo modo añadimos los aceites esenciales.

Una vez que todo esté bien mezclado y la masa resulte completamente homogénea la vertemos en los moldes. Si queremos que el jabón gelifique aislamos el molde tapándolo con mantas o toallas.

Entre las 24 y 48 horas siguientes el jabón solidificará. Una vez que estemos seguros de que no se deforma al tocarlo procedemos a su desmoldado y, si es el caso, a su corte.
Ya solo hay que dejarlo curar de 4 a 6 semanas antes de usarlo y es aquí donde el jabonero se enfrenta a su impaciencia.


                                                          Fuente: Mendru.


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